Daniela y Álvaro nos dieron un punto de partida poco común: una frase de él. «Cocinar en Colombia es un acto de exploración constante». Crear con flores también lo es, así que esa frase terminó siendo también la nuestra.
La mesa del matrimonio civil fue el centro del encargo, y la trabajamos parecido a como se trabaja un plato: pocos elementos, cada uno con una razón para estar ahí.
Las pincushion aportan la forma inesperada, la que obliga a mirar dos veces. Las orquídeas traen el movimiento. Juntas arman pequeños jardines sobre la mesa, con texturas que conviven y esa exuberancia que en Colombia es simplemente lo que hay afuera.
Fue un disfrute hacerlo. De esos encargos donde la referencia no viene de otra boda sino de la manera de trabajar de los novios, y donde uno termina explorando igual que ellos.
Lugar: Harry Sasson



















